Friday, May 05, 2006
Mientras vivimos - Maruja Torres - **
No suelo tener en gran consideración los premios Planeta y este libro ha confirmado esta opinión (se trata del libro ganador del 2000). Me parece claro que la etiqueta "Premio Planeta" significa "libro simplón" (que no simple) y "vamos-a-explicitarlo-todo-para-aquellos-que-no-pillan-las-metáforas".
Efectivamente, los primeros capítulos no me gustaron mucho y la impresión global ha sido la de una novela poco profunda. Los personajes están muy estereotipados y tienen pocos recovecos, con lo cual es dificil acercarse a ellos. El personaje de Judit me parece muy falso: su personalidad es poco verosímil y el ambiente del que procede es de lo más artificial. No voy a erguirme en defensora de las clases populares, pero el retrato que hace Maruja Torres del entorno familiar y del barrio (periferia de Barcelona) de Judit parece sacado de una versión moderna de Germinal.
Hay que reconocer, sin embargo, que el personaje de Regina (el nombre no podía delatar más: Regina = Reina) ofrece más interés, quizá porque más cercano a la autora. Regina tiene más entidad que Judit porque sus sentimientos son más complejos y porque la vamos conociendo a medida que avanza la novela, mientras que Judit sigue plana como un papel de fumar.
La trama no es un desastre pero defrauda bastante. Hacia el final tuve la esperanza de un resolución espectacular. No fue así. Aunque las escenas finales están bien resueltas, esperaba algo más después de la tensión creciente en la segunda mitad de la novela.
No es un libro aburrido. Es un libro que no deja marca. Lo más interesante es entrever el deseo de escribir sobre el oficio de escribir ejercido por autoras maduras.
Efectivamente, los primeros capítulos no me gustaron mucho y la impresión global ha sido la de una novela poco profunda. Los personajes están muy estereotipados y tienen pocos recovecos, con lo cual es dificil acercarse a ellos. El personaje de Judit me parece muy falso: su personalidad es poco verosímil y el ambiente del que procede es de lo más artificial. No voy a erguirme en defensora de las clases populares, pero el retrato que hace Maruja Torres del entorno familiar y del barrio (periferia de Barcelona) de Judit parece sacado de una versión moderna de Germinal.
Hay que reconocer, sin embargo, que el personaje de Regina (el nombre no podía delatar más: Regina = Reina) ofrece más interés, quizá porque más cercano a la autora. Regina tiene más entidad que Judit porque sus sentimientos son más complejos y porque la vamos conociendo a medida que avanza la novela, mientras que Judit sigue plana como un papel de fumar.
La trama no es un desastre pero defrauda bastante. Hacia el final tuve la esperanza de un resolución espectacular. No fue así. Aunque las escenas finales están bien resueltas, esperaba algo más después de la tensión creciente en la segunda mitad de la novela.
No es un libro aburrido. Es un libro que no deja marca. Lo más interesante es entrever el deseo de escribir sobre el oficio de escribir ejercido por autoras maduras.
